jueves, 5 de febrero de 2026

VPH: El enemigo interior – ¿Quién me lo pegó? ¿Quién me contagió?

VPH: El enemigo interior – ¿Quién me lo pegó? ¿Quién me contagió? Esta es una de las preguntas más frecuentes y dolorosas cuando alguien recibe un diagnóstico de VPH positivo.Voy a responderte de forma directa, sin rodeos y sin juzgar. .1. Lo más probable: no lo sabrás nunca con certeza En la gran mayoría de los casos no es posible saber con seguridad quién te lo transmitió. Razones principales: El VPH puede estar en el cuerpo durante años sin dar síntomas ni lesiones visibles. Puedes haberlo tenido tú desde hace 5, 10 o 15 años y recién ahora se detectó (por una citología, biopsia, verruga, etc.). La persona que te lo pasó puede no saber que lo tenía (la mayoría nunca lo sabe). Puedes haberlo tenido tú mucho antes de tu pareja actual y el virus simplemente “despertó” ahora. → Resultado realista: en ~80–90 % de los casos, ni tú ni tu pareja podrán señalar un momento o una persona concreta. 2. ¿Cuándo sí podría saberse (o sospecharse) con más probabilidad? Hay algunas situaciones en las que es más fácil pensar en un contagio reciente:Aparecen verrugas genitales nuevas (condilomas) en las últimas semanas o meses → Las verrugas suelen aparecer entre 2 semanas y 8 meses después del contacto (promedio 3 meses). → En este caso el contagio probablemente fue más reciente. Tu pareja actual tiene verrugas visibles o un diagnóstico reciente de VPH de alto riesgo → Ahí la probabilidad de que sea la fuente actual aumenta mucho. Tuviste un cambio reciente de pareja y antes no tenías nada detectado → No es prueba absoluta, pero es la situación donde la gente más sospecha (y NO con TODA la razón).es frecuente que,una situación reciente de stress,,reactivara un enemigo silencioso,que ya ud tenia.. 3. Lo que NO sirve para señalar culpables“Mi ex no tenía nada” → Nadie sabe si tenía o no, porque la mayoría nunca se hace pruebas. “Mi pareja actual dice que está limpia” → No hay prueba de rutina en hombres sanos. Un hombre puede tener VPH y no saberlo nunca. “Solo tuve una relación” → Basta con un solo contacto piel con piel (no necesariamente penetración completa). “Usamos preservativo siempre” → El preservativo reduce mucho el riesgo, pero no lo elimina (el virus está en la piel no cubierta). 4. La pregunta más útil (la que sí puedes responderte) En lugar de quedarte en “¿quién me lo pegó? la pregunta que realmente ayuda es: ¿Qué hago a partir de hoy para que esto no me haga daño ni a mí ni a nadie más? Acciones concretas que sí están en tus manos:Vacunarte (si no lo has hecho o si tienes menos de 45 años en muchos países) Hacer seguimiento médico según lo que te indique tu ginecólogo/urólogo Informar a tu pareja actual (con calma, sin acusar) Decidir juntos qué hacer (vacuna, preservativo, controles) No fumar (acelera todo lo malo que puede pasar) Cuidar tu sistema inmune (sueño, alimentación, estrés) Resumen muy directo Casi nunca sabrás exactamente quién te contagió. Eso no significa que alguien te “traicionó” o que alguien “te pegó a propósito”. Lo más común es que el virus llevaba tiempo ahí (tuyo o de tu pareja) y simplemente se detectó ahora. El foco debe estar en el futuro: protección, seguimiento y quitarle el poder al miedo. Ante cualquier duda sobre tu salud, lo adecuado es consultarlo con tu médico especialista o tu ginecólogo de referencia.

lunes, 26 de enero de 2026

“LA TORMENTA PERFECTA EN LOS RIELES” Una combinación letal de mantenimiento descuidado, alertas ignoradas y vibraciones acumuladas que nadie quiso oír... hasta que la física dictó sentencia.En el ferrocarril español de 2026 se gestó una tormenta perfecta: grandes inversiones en alta velocidad y trenes más pesados sobre vías antiguas fatigadas, vibraciones denunciadas por pasajeros y maquinistas desde hace meses. Como denuncia el sindicato Semaf, mientras se remodelan líneas nuevas, el mantenimiento se resiente... y las vibraciones eran el aviso previo. Era tu coche que avisaba con su baile que tu rueda delantera estaba lesionada: el tren "rebotaba", vibraba anormalmente, pero el sistema priorizó expansión sobre conservación.Adamuz no fue un accidente aislado. Fue el clímax de esa tormenta. ADAMUZ — CUANDO LA FÍSICA DICTÓ SENTENCIA Las leyes que gobernaron Adamuz son las mismas que gobiernan cualquier accidente humano. La inercia dicta que todo lo que se mueve a 200 km/h quiere seguir moviéndose así para siempre. La gravedad convierte una bajada en velocidad extra. La fricción, cuando desaparece, convierte cualquier superficie en un abismo. La energía cinética multiplica la destrucción con cada kilómetro por hora añadido. No hay voluntad que pueda detener eso. No hay reflejo humano capaz de revertirlo. Las vibraciones que miles de pasajeros y maquinistas denunciaron durante meses no eran un capricho. Eran el grito prematuro de una vía al borde del colapso: ciclos de fatiga, soldaduras debilitadas, muescas acumuladas. Testimonios de "cómo rebotaba el tren" circulaban en redes y quejas internas mucho antes del 18 de enero de 2026. Semaf alertó en agosto 2025 de inestabilidades de rodadura y vibraciones recurrentes, pidiendo reducir velocidades en tramos críticos. La física ya estaba escribiendo el final. En Adamuz, no se puede hablar solo de culpa humana. La vía se rompió, la electricidad cayó, los frenos desaparecieron, la pendiente empujó, el balasto se licuó, el acero estalló. El resto fue la consecuencia natural de un sistema en modo de indefenso total.La emboscada que llevaba meses gestándose.... Todo comenzó a las 19:43 del 18 de enero de 2026. El Iryo no fue un agresor: fue un participante mudo atrapado en una emboscada gestada durante meses, con alertas de vibraciones "anormales" ignoradas. La fatiga del metal, ciclos de calentamiento/enfriamiento y una soldadura debilitada prepararon el escenario. El informe preliminar de la CIAF confirma muescas en las ruedas derechas de varios coches del Iryo, compatibles con una fractura previa en el carril (posible rotura de soldadura o fatiga acumulada). Cuando el tren se enganchó con el riel fracturado, el pantógrafo cayó, la electricidad se extinguió y el tiempo se congeló. Para el control en Atocha: “No hay trenes en el sector”. Pero el cataclismo ya había empezado. El instante de la fractura y el choque...Mientras el Iryo quedaba inmóvil (vagones 6, 7 y 8 invadiendo la vía contraria), el Alvia descendía como un proyectil. Sin electricidad, perdió frenos dinámicos y magnéticos. El maquinista, en oscuridad y sin comunicación, pilotaba un cohete ciego. El choque tangencial generó una onda violenta que expulsó el bogie del vagón 8 como un tapón de champagne gigante: voló más de 275 metros hacia un arroyo en un barranco empinado. No fue desprendimiento: fue eyección pura.El Alvia siguió triturando laterales. La energía se transformó en deformación y torsión.La indefensión en caída libre Al tocar el balasto, ocurrió lo que todos conocemos: el resbalón en la ducha. No hay fricción, el suelo desaparece como agua jabonosa. El tren surfió sobre granito triturado. La pendiente y el peralte (diseñado para guiar) actuaron como rampa de lanzamiento. 700 metros más abajo, la inercia chocó contra el talud: trompa incrustada, acordeón mortal, latigazo que salvó vidas al final.La verdad que emerge de la oscuridad En Atocha: "verdad negativa" durante más de una hora. Un maquinista de otro tren (o un pasajero) avanzó a pie y rompió la ilusión: “Hay un segundo tren involucrado”. La realidad surgió de la oscuridad, no del sistema. Conclusión Adamuz es la física íntima en acción: parto en canal estrecho, resbalón en ducha, camión sin frenos en pendiente. Universal e inexorable. El ser humano dejó de pilotar y pasó a ser testigo. Pero las vibraciones previas —como el baile de tu coche cuando la rueda delantera está lesionada— nos recuerdan: escucharlas a tiempo podría haber cambiado el guion.La física no perdona, pero la vida insiste... y la memoria colectiva también. ¿Sentiste vibraciones en ese tramo antes del accidente? Comparte tu testimonio en comentarios o envíamelo a mullergonzalo@gmail.com. @mullerggonzalo Juntos recopilemos voces para que no se olvide.Disclaimer: Reconstrucción narrativa basada en datos preliminares públicos (informe CIAF enero 2026: fractura previa, muescas ruedas; Semaf alertas vibraciones; medios como RTVE, EL PAÍS, La Razón, El Debate, Excelsior y redes). No sustituye la investigación oficial en curso. Fecha: 26 de enero de 2026. Autor: Gonzalo Müller Corredor | mullergonzalo@gmail.com | @mullerggonzalo

martes, 23 de diciembre de 2025

Venezuela, la octava isla de España… Así la llamaron desde el siglo XVIII, cuando la mar se llenó de velas blancas salían de Tenerife, Gran Canaria y La Palma rumbo al poniente. Primero llegaron en hileras silenciosas: familias enteras de viñateros, pescadores y labradores pobres que la Real Cédula de 1778 empujó hacia la Provincia de Venezuela. Trajeron el timple, el gofio y la voz que se traga la “s”. Fundaron La Guaira, El Tocuyo, Guatire;Ocumare,Santa Teresa, sembraron apellidos que hoy son ríos: Rodríguez, Pérez, Corredor, Bermúdez, Yanes, Quintero… En el siglo XIX la corriente se hizo torrente. En el XX, después de la guerra civil española, los barcos volvieron a gemir: el Doramas, el Telde, La Elvira… llevaban a José, a Rodrigo, a Juan Francisco, que cruzaban veintiún días de vómitos y oración, con una sola frase en la boca: «Allá hay pan, allá hay vida». Y Venezuela los recibió como quien reconoce a sus hijos. Les dio tierra fértil y ellos le dieron su alma entera: la arepa que se volvió reina, el mojo que pica en la memoria, la malagueña que se disfrazó de joropo, la Candelaria morena que reina desde La Guaira hasta Coro, el cuatro que nació del timple y ya no quiso volver. Le dieron barrios que aún se llaman La Isleta y Los Isleños, calles donde “compadre” suena igual que en Tacoronte, y una forma de hablar que aspira la “s” y dice “lo libro”, “la gente”, como si el Atlántico nunca hubiera existido. Hoy, cuando un Corredor de Choroní y un Bermúdez de Carúpano se abrazan, cuando un niño caraqueño come gofio sin saber que es herencia de tenerife,o de las palmas, cuando una cruz de mayo se viste de flores en Barlovento igual que en Teguise, la octava isla sigue latiendo. Siete islas tiene el mapa, pero ocho tiene el corazón atlántico. Desde el siglo XVIII hasta este preciso instante, Venezuela no dejó de ser nunca la isla grande, la isla prometida, la octava isla de España y la primera casa de miles de canarios que cruzaron la mar para no irse jamás. ¡Que viva la octava isla! ¡Que nunca se rompa este abrazo de sal y de sangre!

miércoles, 22 de octubre de 2025

martes, 21 de octubre de 2025

El Louvre, herido en siete minutos

Siete minutos. Lo que dura un orgasmo prolongado, una sinfonía emocional, una escena culminante en teatro. Siete minutos de éxtasis, de vértigo, de suspensión del tiempo. Así también fueron los siete minutos del robo al Louvre: una coreografía milimétrica, una penetración silenciosa en el templo del arte, una descarga de adrenalina que dejó a Francia temblando. Como el placer, el robo fue íntimo, furtivo, sin sangre pero con huella. Los ladrones no gritaron: sus cortadoras zumbaban como gemidos metálicos. No golpearon: sedujeron al sistema, lo paralizaron. No huyeron: se evaporaron entre humo, como amantes tras el clímax. Las joyas robadas —zafiros, esmeraldas, diamantes— no son solo objetos: son símbolos de poder, belleza y deseo. Como el placer, su ausencia deja vacío. Como el orgasmo, su recuerdo persiste. Pero aquí no hubo consentimiento: solo violación patrimonial. Francia fue invadida en siete minutos. El Louvre, desnudado. La historia, humillada. Y como tras el placer, queda la pregunta: ¿fue solo un instante… o el inicio de una decadencia? **Por Gonzalo Müller C.–mullergonzalo@gmail.com El Louvre, herido en siete minutos En apenas siete minutos, el corazón simbólico de Francia fue atravesado por una operación tan precisa como cinematográfica. Cuatro encapuchados, disfrazados de obreros y montados en motos negras, irrumpieron en la Galería de Apolo del Louvre y se llevaron ocho joyas imperiales de valor incalculable. No dejaron sangre, pero sí una tiara rota y un silencio ensordecedor. El robo no fue solo material: fue un asalto a la memoria, a la realeza caída, a la historia misma. Las joyas sustraídas —zafiros de María Amalia, esmeraldas de María Luisa, diamantes de Eugenia— no eran solo ornamentos, sino vestigios de un linaje que aún arde en el imaginario francés. El presidente Macron lo calificó como “un ataque a nuestra historia”; otros lo vieron como una humillación nacional. La prensa internacional habla de complicidades internas, fallos estructurales y un Louvre vulnerable, pese a sus renovaciones. Esta carta abierta no es solo una denuncia: es un llamado urgente a proteger el alma de Europa. Porque cuando se roba una joya imperial, no se hurta un objeto: se hiere un símbolo. Y los símbolos, cuando caen, hacen más ruido que el cristal blindado.

**EL ROBO DEL LOUVRE: SIETE MINUTOS QUE DESAFÍAN LA HISTORIA FRANCESA**

**EL ROBO DEL LOUVRE: SIETE MINUTOS QUE DESAFÍAN LA HISTORIA FRANCESA** Los siete minutos del placer… y del saqueo Siete minutos bastaron para desnudar el Louvre y humillar la memoria imperial de Francia. No fue solo un robo: fue una coreografía quirúrgica que expuso fallos estructurales, complicidades internas y una fragilidad alarmante en el templo del arte europeo. Las joyas robadas —zafiros, esmeraldas, diamantes— no son solo patrimonio: son símbolos. Y cuando se roban los símbolos, se hiere la historia. Francia debe responder con firmeza, no solo para recuperar lo perdido, sino para blindar lo que aún nos queda.

martes, 19 de agosto de 2025

mas alla de la verdad y del mito de la verdad..¡Hoy nos adentramos en maria antonieta juana...siglo XVIII...

¡Hoy nos adentramos en el fascinante y escandaloso mundo de María Antonieta y el Versalles del siglo XVIII! Este no es solo un relato de poder, belleza y contradicción, sino también de una corte donde la actividad sexual jugaba un papel crucial, a menudo manejado desde las sombras o el centro del escenario por mujeres influyentes. Para entender a María Antonieta, debemos mirar atrás y observar a los reyes que moldearon el palacio y la corte. Pero, sobre todo, debemos prestar atención a las mujeres y sus redes de influencia, a menudo llamadas favoritas y a las 'celestinas', que usaron su ingenio y su sexualidad para navegar y manipular las corrientes del poder en Versalles. Estas figuras, a través de sus relaciones y su conocimiento íntimo de los hombres en el poder, tejieron una red compleja que afectó el curso de la historia. Prepárense para descubrir las historias ocultas, las pasiones desatadas y las estrategias sutiles que definieron una era y a una de sus figuras más icónicas."C:\Users\mulle\Pictures\BYNDNC.png"