lunes, 26 de enero de 2026
“LA TORMENTA PERFECTA EN LOS RIELES”
Una combinación letal de mantenimiento descuidado, alertas ignoradas y vibraciones acumuladas que nadie quiso oír... hasta que la física dictó sentencia.En el ferrocarril español de 2026 se gestó una tormenta perfecta: grandes inversiones en alta velocidad y trenes más pesados sobre vías antiguas fatigadas, vibraciones denunciadas por pasajeros y maquinistas desde hace meses. Como denuncia el sindicato Semaf, mientras se remodelan líneas nuevas, el mantenimiento se resiente... y las vibraciones eran el aviso previo. Era tu coche que avisaba con su baile que tu rueda delantera estaba lesionada: el tren "rebotaba", vibraba anormalmente, pero el sistema priorizó expansión sobre conservación.Adamuz no fue un accidente aislado. Fue el clímax de esa tormenta.
ADAMUZ — CUANDO LA FÍSICA DICTÓ SENTENCIA
Las leyes que gobernaron Adamuz son las mismas que gobiernan cualquier accidente humano. La inercia dicta que todo lo que se mueve a 200 km/h quiere seguir moviéndose así para siempre. La gravedad convierte una bajada en velocidad extra. La fricción, cuando desaparece, convierte cualquier superficie en un abismo. La energía cinética multiplica la destrucción con cada kilómetro por hora añadido. No hay voluntad que pueda detener eso. No hay reflejo humano capaz de revertirlo.
Las vibraciones que miles de pasajeros y maquinistas denunciaron durante meses no eran un capricho. Eran el grito prematuro de una vía al borde del colapso: ciclos de fatiga, soldaduras debilitadas, muescas acumuladas. Testimonios de "cómo rebotaba el tren" circulaban en redes y quejas internas mucho antes del 18 de enero de 2026.
Semaf alertó en agosto 2025 de inestabilidades de rodadura y vibraciones recurrentes, pidiendo reducir velocidades en tramos críticos. La física ya estaba escribiendo el final.
En Adamuz, no se puede hablar solo de culpa humana. La vía se rompió, la electricidad cayó, los frenos desaparecieron, la pendiente empujó, el balasto se licuó, el acero estalló. El resto fue la consecuencia natural de un sistema en modo de indefenso total.La emboscada que llevaba meses gestándose....
Todo comenzó a las 19:43 del 18 de enero de 2026.
El Iryo no fue un agresor: fue un participante mudo atrapado en una emboscada gestada durante meses, con alertas de vibraciones "anormales" ignoradas. La fatiga del metal, ciclos de calentamiento/enfriamiento y una soldadura debilitada prepararon el escenario.
El informe preliminar de la CIAF confirma muescas en las ruedas derechas de varios coches del Iryo, compatibles con una fractura previa en el carril (posible rotura de soldadura o fatiga acumulada). Cuando el tren se enganchó con el riel fracturado, el pantógrafo cayó, la electricidad se extinguió y el tiempo se congeló. Para el control en Atocha: “No hay trenes en el sector”. Pero el cataclismo ya había empezado.
El instante de la fractura y el choque...Mientras el Iryo quedaba inmóvil (vagones 6, 7 y 8 invadiendo la vía contraria), el Alvia descendía como un proyectil. Sin electricidad, perdió frenos dinámicos y magnéticos. El maquinista, en oscuridad y sin comunicación, pilotaba un cohete ciego. El choque tangencial generó una onda violenta que expulsó el bogie del vagón 8 como un tapón de champagne gigante: voló más de 275 metros hacia un arroyo en un barranco empinado. No fue desprendimiento: fue eyección pura.El Alvia siguió triturando laterales. La energía se transformó en deformación y torsión.La indefensión en caída libre
Al tocar el balasto, ocurrió lo que todos conocemos: el resbalón en la ducha. No hay fricción, el suelo desaparece como agua jabonosa. El tren surfió sobre granito triturado. La pendiente y el peralte (diseñado para guiar) actuaron como rampa de lanzamiento. 700 metros más abajo, la inercia chocó contra el talud: trompa incrustada, acordeón mortal, latigazo que salvó vidas al final.La verdad que emerge de la oscuridad
En Atocha: "verdad negativa" durante más de una hora. Un maquinista de otro tren (o un pasajero) avanzó a pie y rompió la ilusión: “Hay un segundo tren involucrado”. La realidad surgió de la oscuridad, no del sistema.
Conclusión
Adamuz es la física íntima en acción: parto en canal estrecho, resbalón en ducha, camión sin frenos en pendiente. Universal e inexorable. El ser humano dejó de pilotar y pasó a ser testigo. Pero las vibraciones previas —como el baile de tu coche cuando la rueda delantera está lesionada— nos recuerdan: escucharlas a tiempo podría haber cambiado el guion.La física no perdona, pero la vida insiste... y la memoria colectiva también.
¿Sentiste vibraciones en ese tramo antes del accidente? Comparte tu testimonio en comentarios o envíamelo a mullergonzalo@gmail.com. @mullerggonzalo
Juntos recopilemos voces para que no se olvide.Disclaimer: Reconstrucción narrativa basada en datos preliminares públicos (informe CIAF enero 2026: fractura previa, muescas ruedas; Semaf alertas vibraciones; medios como RTVE, EL PAÍS, La Razón, El Debate, Excelsior y redes). No sustituye la investigación oficial en curso. Fecha: 26 de enero de 2026.
Autor: Gonzalo Müller Corredor | mullergonzalo@gmail.com | @mullerggonzalo
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